Los cuentos de hans christian andersen
El escritor Hans Christian Andersen, nació en Dinamarca en 1805 y falleció en 1875, fue autor de algunos de los cuentos de hadas más conocidos.
Su infancia transcurrió en la pobreza y el abandono. A los 14 años, se fugó a Copenhague y trabajó con Jonas Collin, un director teatral que pagó sus estudios. En 1822, publicó sus primeros trabajos, en género lírico y dramaturgia, pero su primer éxito llegó en 1828. En 1835, publicó su primera novela, “El improvisador”, obteniendo gran éxito.
Escribió más de 150 cuentos infantiles, los que lo llevaron a la fama. su estilo emplea un lenguaje cotidiano y expresa los sentimientos e ideas del público infantil. Entre los cuentos más famosos están:”El patito feo”, “El traje nuevo del emperador”, “La reina de las nieves”, “La sirenita”, “El ruiseñor”, “Las zapatillas rojas”, “El soldadito de plomo”. Fueron traducidos a más de 80 idiomas, y han sido adaptados al teatro, ballet, películas, dibujos animados, juegos de CD.
Baila, baila, muñequita! de Hans Christian Andersen:
-Sí, es una canción para las niñas muy pequeñas -aseguró tía Malle-. Yo, con la mejor voluntad del mundo, no puedo seguir este «¡Baila, baila, muñequita mía!» -Pero la pequeña Amalia si la seguía; sólo tenía tres años, jugaba con muñecas y las educaba para que fuesen tan listas como tía Malle.
Venía a la casa un estudiante que daba lecciones a los hermanos y hablaba mucho con Amalita y sus muñecas, pero de una manera muy distinta a todos los demás. La pequeña lo encontraba muy divertido, y, sin embargo, tía Malle opinaba que no sabía tratar con niños; sus cabecitas no sacarían nada en limpio de sus discursos.
Pero Amalita sí sacaba, tanto, que se aprendió toda la canción de memoria y la cantaba a sus tres muñecas, dos de las cuales eran nuevas, una de ellas una señorita, la otra un caballero, mientras la tercera era vieja y se llamaba Lise. También ella oyó la canción y participó en ella.
¡Baila, baila, muñequita, 
qué fina es la señorita!
Y también el caballero
con sus guantes y sombrero,
calzón blanco y frac planchado
y muy brillante calzado.
Son bien finos, a fe mía.
Baila, muñequita mía.
Ahí está Lisa, que es muy vieja,
aunque ahora no semeja,
con la cera que le han dado,
que sea del año pasado.
Como nueva está y entera.
Baila con tu compañera,
serán tres para bailar.
¡Bien nos vamos a alegrar!
Baila, baila, muñequita,
pie hacia fuera, tan bonita.
Da el primer paso, garbosa,
siempre esbelta y tan graciosa.
Gira y salta sin parar,
que muy sano es el saltar.
¡Vaya baile delicioso!
¡Son un grupo primoroso!
Y las muñecas comprendían la canción; Amalita también la comprendía, y el estudiante, claro está. Él la había compuesto, y decía que era estupenda. Sólo tía Malle no la entendía; no estaba ya para niñerías.
-¡Es una bobada! -decía. Pero Amalita no es boba, y la canta. Por ella es por quien la sabemos.