La nasa en marte

Dos misiones casi coetáneas, dos agencias, y dos sondas distintas. Mientras que la NASA celebra con champán el triunfal desembarco en Marte de su robot Spirit, la ESA busca desesperadamente al suyo, el Beagle 2. Aunque el fracaso sólo es a medias, puesto que colocó en órbita marciana la nave Mars Express, un éxito para la ESA.
¿Qué ha sido de Beagle 2? ¿Llegó amartizar? ¿Se desintegró durante su entrada en la atmósfera marciana? ¿Sus equipos de telecomunicaciones sufrieron una averia letal o se estrelló contra la superficie del planeta rojo? El más absoluto misterio envuelve la llegada de la sonda Beagle 2 a Marte.
A falta de una respuesta clarificadora, la Agencia Europea del Espacio (ESA) se encuentra desconcertada y abatida ante el fracaso parcial de su misión Mars Express, exitosa por haber logrado situar una sonda en órbita marciana pero desastrosa en la colocación de un módulo en su superficie. En cambio, la NASA se muestra eufórica y radiante por el brillante amartizaje del primero de sus dos robots gemelos, la calidad de las imágenes en color que Spirit está retransmitiendo a la Tierra y sus primeros pasos sobre la agreste superficie de Marte. Tal es el grado de excitación en el cuartel general del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de Pasadena -responsable de la misión- que hasta parece que han olvidado que ya hubo otra misión de las mismas características cerrada con éxito, la del Sejourner, que también se posó en el planeta rojo, se movió sobre él y envió fotografías de gran resolución.
Investigaciones de la NASA en Marte
A este lado del Atlántico, tanto los responsables científicos del programa como los técnicos del Centro de Control de la ESA en Darmstadt (Alemania), que dirigieron y supervisaron las operaciones de descenso de Beagle 2 sobre la atmósfera marciana se preguntan una y otra vez ¿Qué ha podido pasar? ¿Qué hemos hecho mal? Todos los parámetros que controlaba el personal de Darmrstadt auguraban el éxito del amartizaje, pero no ha sido así.´
La secuencia final comenzó el 19 de diciembre, después de recorrer Mars Express y Beagle 2 decenas de millones de kilómetros Ese día, los técnicos de Darmstadt ordenaban a la Mars Express que rompiera el cordón umbilical que la mantenía unida a Beagle 2. Previamente habían reorientado adecuadamente la astronave para conseguir que el módulo de superficie mantuviera el ángulo de entrada exacto en la atmósfera marciana. Esta operación resultaba crucial para el éxito de la operación, ya que si el ángulo de entrada es demasiado pronunciado. Beagle 2 se quemaría al cruzar las capas altas de Marte. Pero si, por el contrario, el ángulo fuese suave, podría rebotar -como ocurre cuando se lanza un canto rodado sobre la superficie de un río o lago- y perderse para siempre en el espacio.