Chistes de abogados

Entre los chistes más populares, están los de abogados, que explotan el estereotipo del abogado corrupto y despiadado. Aquí van unos cuantos ejemplos:

Un abogado visita su hacienda, acompañado por su hijo. El hijo pregunta:
-- Papá, papá, ¿todo lo que veo allí es ganado?
-- No nene, es robado.

¿En qué se diferencia un abogado de un cuervo?
En que uno es rapaz, ladrón y traicionero, y si puede te saca los ojos. Y el otro es un inocente pajarito negro.

Chistes de abogadosEn una cátedra en la Facultad de Derecho, el profesor comenta con sus estudiantes:
-- Muchachos, recuerden para cuando sean abogados, que los casos a veces se ganan, y otras veces se pierden. Pero siempre se cobran.

Un juez va entrando a la sala para dar inicio a la audiencia, y en ese preciso momento, el fiscal se levanta y le grita al abogado defensor:
-- ¡Usted es un sinvergüenza!
-- ¡Y usted, un ladrón! – contesta el defensor.
El juez toma asiento tranquilamente y dice:
-- Bueno, ya que ambas partes se han identificado plenamente, podemos dar inicio a la sesión.

En un juicio por el robo de un coche, el juez emite su juicio:
-- Por falta de pruebas, el acusado es declarado inocente, y se retiran los cargos.
-- Perdone, su señoría. ¿Eso significa que me puedo quedar el coche?

Una anciana visita el cementerio y ve una lápida donde se lee: “Aquí yace un abogado, un hombre íntegro, un hombre honrado”.
Y la anciana exclama asustada:
-- ¡Virgen santísima, enterraron a tres hombres en la misma tumba!

En un juicio, el fiscal pregunta al acusado:
-- ¿Usted, mató a la víctima?
-- No.
-- Le recuerdo que está bajo juramento. ¿Sabe cuál es la pena por perjurio?
-- Sí. Pero es mucho menor que la de asesinato.

El fiscal pregunta a la acusada:
-- Después de envenenar a su esposo, ¿ no le dio remordimiento?
-- sí. Cuando me pidió otro plato de guiso.

Había un señor parado afuera de una cantina, en ese momento llega un joven manejando una
bicicleta, y le dice:
-- Le doy cinco pesos, si me cuida la bicicleta.
El señor responde indignado.
-- ¿Qué le pasa? Yo soy abogado.
El dueño de la bicicleta, le contesta:
-- No importa. Igual le tango confianza.

 

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